18.2.12

Historias de mantas #1: mi primera manta o cómo la lana tiene vida propia.


Hoy os contaré la historia de mi primera manta.

Todo empezó en 2007 cuando vivía en Irlanda y mi novio me pidió que le tejiera una copia exacta de su jersey favorito. Y como tengo esta tendencia a hacerlo feliz fui y me compré un ovillo gigante de lana Wendy Aran, completamente desprevenida del oscuro sendero que estaba tomando. Yo no lo sabía, pero aquella lana tenía un plan para mi. Y sin embargo, mirad que inocente parecía...

                                                                                                      (fuente)
Después de mucho medir, mucho calcular y mucho tejer el jersey estuvo terminado y tenía muy buena pinta. Pero las cosas no siempre son fáciles en la vida de pareja: las mangas le quedaban mal.
La siguiente fórmula os dará una idea de lo que vino después:

                                                   [Recalcular+ deshacer+volver a tejer]  x  3 veces 
                                  _________________________________      =   DESESPERACIÓN
                                                                              Mi paciencia

Después de un tiempo en el manicomio tejiendo otras cosas (y esperando que mi novio se olvidase del jersey, pero no, no se olvidó) empecé a odiar tener medio kilo de lana en forma de jersey que nunca iba a terminar. Así que afronté la crisis y mi yo-tejedora, en un acto tan honesto como egoísta, anunció que el jersey se iba a convertir en una manta de ganchillo, para estar calentitos en el largo y duro invierno irlandés.
Aquí podéis ver el inicio de la metamorfosis.
Total, que la vida siguió adelante, mi novio nunca volvió a pedirme demostraciones de amor textiles, y en 2009 me mudé a Barcelona con un kilo de lana Aran que muuuy lentamente se transformaba en una manta. Y digo un kilo, porque mientras tanto había tenido que comprar un segundo ovillo gigante.
Para aquel entoces la manta ya se había ganado el título de ‘Peor UFO de Todos los Tiempos’ y su visión me provocaba convulsiones, así que se quedó en el fondo del armario.
Hasta que un día,  en clase de tejido en la escuela, tuve una iluminación.
Decidí tejer una pieza grande en el telar de bajo lizo que pudiese ser cosida a las dos que ya tenía hechas de ganchillo, y así hacer una especie de patchwork multi-técnica. Pero la lana que me quedaba no era suficiente para saciar al monstruo, así que tuve que añadir más. Afortunadamente pude usar lana de la escuela. De esa manera, después de mucho tejer y mucho sudar (porque tejer con lana en el mes de mayo en Barcelona, hace sudar) tuve por fin lista una preciosa pieza de doble ancho.
Aquí abajo veréis el momento glorioso en que por fin la saco del telar. Más o menos el mismo momento en que me doy cuenta de que ops... me he equivocado en mis cálculos y NO COINCIDE con las otras piezas. 
Ah, tejedora novata, creías que podías pasar de la bufanda a la manta así de fácil?? Pagarás por tu ambición, muahhhahaa!!...

Aquí hay un momento de silencio en el que la manta no está acabada, pero yo sí.

...Luego recuerdo las sabias palabras de mi viejo profesor de música de cámara: ‘La vida es dura, chicos; hay que luchar’ y decido alzarme y seguir tejiendo.

Y al final, después de tejer otras dos piezas, con más lana todavía, por supuesto, llegó el momento de coserlo todo. Hubo también obstáculos en el tramo final del camino. Como cuando estaba acabando de ponerle cinta al biés todo alrededor... y se me terminó a pocos centímetros del final!!  Eso por no hablar de mis luchas con las uniones... Pero sí, llegó un día en el que pude verla terminada. 
Mi terapeuta y yo lloramos de alegría.
Creo que este proyecto puede ser definido como una serie infinita de errores de cálculo. De hecho, tampoco cubre mi cama de la manera que yo quería, pero va muy bien para una cama individual.
De todo este proceso, de este rito de pasaje como tejedora que fue crear una manta he aprendido que:

* ‘mide dos veces, corta una’ no es un proverbio maragato como yo creía, sino el mandamiento textil número uno.

* si tu novio te pide un jersey, regálale la playstation.

Y lo más importante:

* la lana tiene vida propia. Aquella lana que compré en Dublín nunca quiso ser un jersey, porque ya era una manta para cama individual que me eligió para venir al mundo. Yo era el medio, una especie de Nuestra Señora de de las Mantas, si me permitís la blasfemia textil. Y es que los números revelan su divinidad:


- 3, son las técnicas que contiene: ganchillo, tejido y costura.
- 3, son los kilos que pesa.
- 3, son los años que me llevó terminarla.


Por eso cada vez que la veo, no puedo menos que exclamar: ¡Aleluya!

6 comentarios:

  1. Por razones del azar ( amo tejer y toooodo lo que ello conlleva), llegué a tu blog y acabo de leer este post , riendo a carcajadas y llorando de la risa!!!! cuántas verdades contiene!! creo absolutamente que los objetos NO son inanimados y la energía que contiene un proceso tan creativo se transmite al producto en cuestión.
    Que va.... la manta te ha quedado hermosa y te acompañará el resto de tu vida
    ( dicen las abuelas que nunca hay que tejerle un sweater al novio,trae mala suerte a la relación... yo por la dudas no le tejo...)

    PATRICIA
    dp_patricia@yahoo.com.ar

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  2. Qué buen post! una propone y la lana dispone.

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  3. jajajaj que post tan ameno.. y divertido.. Si señor.. Aleluya!! Me encanta tu blog.. si señor..

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  4. A mi me pasó casi lo mismo con una lana merino de Katia. Empecé una chaqueta, se malogró cuando llevaba tejido un tercio de la espalda y lo tuve que deshacer. Ahora va para vestido de manga larga. De momento voy bien. Espero que no se empeñe en ser otra cosa. Saludos.

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  5. A mi me pasó casi lo mismo con una lana merino de Katia. Empecé una chaqueta, se malogró cuando llevaba tejido un tercio de la espalda y lo tuve que deshacer. Ahora va para vestido de manga larga. De momento voy bien. Espero que no se empeñe en ser otra cosa. Saludos.

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  6. Llegue aquí en mi búsqueda de "telar de madera" y terminé explorando y leyendo todo tu blog!! Me encanta tu manera de redactar y compartir! Gracias!! seguiré caminando hacia mi meta de aprender a tejer en telar! (ni siquiera sé tejer en ninguna de sus facetas) Me armaré de Paciencia y será mi escape del stress!
    saludos desde un rinconcito al norte de México

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